El plan macabro de Pedro Castillo y Vladimir Cerrón para el Perú

El testimonio de alguien que vivió el primer un gobierno que quiere instalar Perú Libre para los peruanos de ganar las elecciones.


Nací en 1961 tengo 60 años, en 1979 se promulgó una constitución que decía que todo lo hacía el Estado (esa que Castillo quiere) y que los privados no podían participar de la economía; en consecuencia, todas las empresas eran del Estado: bancos, eléctricas, telecomunicaciones, agrícolas, industriales, todo, no habían empresas privadas. Viví en carne propia la ineficiencia de una economía manejada por el Estado y no me lo han tenido que contar.

Había una empresa del Estado que producía arroz, se llamaba ECASA y el arroz nunca alcanzaba. Otra que se llamaba ENCI producía leche, una leche en polvo que difícilmente la podías tragar por tanto grumo que hacía. La luz también la producía el Estado y teníamos apagones programados. Lo que no era programado eran los cortes de agua y teníamos que cargar agua, bendecidos los que teníamos carro, no teníamos que cargarla a pie. En mi ciudad la telefonía la daba otra empresa del Estado que se llamaba ENTEL, si querías un teléfono fijo te costaba US$1500 y tenías que esperar, en promedio, 2 años para que lo instalaran. En mi calle solo dos personas tenían teléfono.

En los ochentas el Estado Peruano estaba quebrado, no habían productos para comprar y la escases era tal que para todo había que hacer cola. Yo salía a jugar pelota con mis amigos y siempre llevaba una galonera para comprar querosene apenas hubiera. Toda mi familia hacía cola, todos lo miembros de todas las familias hacían cola, porque solo vendían un kilo de arroz o azúcar por persona. Inventaron algo que llamaban «pan popular» para que pudiéramos comprarlo los pobres, tenía los restos del trigo, parece que no lo molían bien, así que lo masticábamos al comer.

Mis padres hicieron muchos esfuerzos para sacarnos adelante en ese contexto tan adverso. Mi madre atendía la casa y cosía para la calle y mi padre (mi viejito) lo veíamos poco, éramos 6 hermanos, yo lavaba carros en Risso, vendí helados, vendía gas para poder estudiar en la universidad. Recuerdo que más de cuatro cientos mil peruanos se fueron del país en los ochenta (y esas son las cifras oficiales, los que emigraron formalmente), porque aquí no podían vivir, éramos como Venezuela hoy, incluso los peruanos invadimos Venezuela en los ochentas y noventas, porque éramos un país sin futuro, un país estatizado con una economía manejada por el Estado, como dice el plan de gobierno de Castillo.

Y no tienen que contarme lo que he vivido. Te mienten cuando te dicen que estamos peor, porque no te dicen que en los ochenta el 65% del país era pobre y hoy hay 30%, te dicen que la pobreza la causó el Estado, esos socialistas comunistas que quieren gobernarnos, esos comunistas que no quieren reconocer el fracaso de sus ideas en 11 regiones del Perú y le echan la culpa al gobierno central que les dio 10 millones de soles en los últimos 10 años, esos que no quieren reconocer su fracaso en Cuba, Argentina y Venezuela esos que no te dicen que se comerán las reservas internacionales (que ni las entienden) y los ahorros y la riqueza que tanto nos costó generar, hasta empobrecernos a todos, menos a la cúpula de gobierno.

No quiero volver a vivir lo que viví, de que mis hijos sufran lo que sufrimos los que crecimos en los 70s o los 80, de que crezcan en un país sin oportunidades y que tengan que irse a otro país para buscarse la vida, porque este no les da lo que tiene que dar. Que tengan que irse por nuestra culpa, porque fuimos nosotros los que elegimos y elegimos mal, porque elegimos que nos gobierne un modelo que también fracasó aquí. Y no me lo han tenido que contar, yo lo viví…


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