El nuevo gobierno ha puesto sobre la mesa una serie de propuestas en materia de seguridad, economía y educación que, en el papel, parecen responder a las principales preocupaciones del país. Sin embargo, considero que muchas de esas promesas son tan ambiciosas que resulta inevitable preguntarse si realmente podrán ejecutarse en los plazos anunciados o si terminarán siendo solo parte del discurso político.
En materia de seguridad, se habla de implementar miles de cámaras inteligentes, adquirir patrulleros de última tecnología, modernizar comisarías y reforzar el control fronterizo durante los primeros cien días de gestión. A mi parecer, estos objetivos requieren una capacidad operativa, presupuestal y logística que debe demostrarse con resultados concretos y no únicamente con anuncios.
También se han planteado reformas para impulsar la economía mediante la reducción de trámites burocráticos, el respeto a la inversión privada y la agilización de proyectos. Del mismo modo, se promete la construcción de miles de colegios y otras obras de infraestructura. Si bien estas iniciativas podrían beneficiar al país, considero que el verdadero desafío será cumplirlas dentro de los tiempos establecidos y con una adecuada transparencia en el uso de los recursos públicos.
Creo que todo gobierno debe ser evaluado por sus acciones y no por sus promesas. Hoy, Keiko Fujimori tiene la oportunidad de demostrar que las propuestas presentadas durante la campaña pueden convertirse en políticas públicas efectivas. Los peruanos esperan menos discursos y más resultados que mejoren la seguridad, fortalezcan la economía y eleven la calidad de vida de la población.
Columna de opinión de Victoria Ccanto Buendía y reeditado por El Diario
