Señor de los Milagros: Una sola fe al Cristo de Pachacamilla

Breve historia del Cristo de Pachacamilla.


Señor de los Milagros: Una sola fe al Cristo de Pachacamilla

El Señor de los Milagros conjuga la inmensa devoción católica que profesa el pueblo peruano. El culto a su Sagrada Imagen en la Iglesia de Nuestra Señora de las Nazarenas, en el Cercado de Lima, no solo reúne al pueblo, sino a altos dignatarios y autoridades que se postran humildes ante el paso de las andas que trasladan en procesión su imponente imagen por las calles de Lima los meses de octubre de cada año.

La festividad del Señor de los Milagros constituye la principal celebración católica de nuestro país. Su imagen original pintada por un esclavo de casta angoleña en el barrio de Pachacamilla, recibe cada año la visita de miles de fieles quienes acuden a orar y realizar sus peticiones. En tanto, sus multitudinarios recorridos procesionales los días 18, 19 y 28 de octubre convocan cada año a miles de fieles. Este año ello no será posible debido a la pandemia del Coronavirus.

Recuento Histórico

A mediados del siglo XVII, un negro angola llamado Benito pintó una imagen de Jesús de Nazaret crucificado en una pared del barrio de Pachacamilla, en el Centro de Lima. Hacia 1650 se construyó una ermita y se formó una cofradía para rendirle culto.

En 1655, ocurrió un terremoto en Lima, pero la pared del Cristo de Pachacamilla se salvó del derrumbe, lo que fue tomado como un milagro. Al poco tiempo, los negros empezaron a atribuirle curaciones y otros favores, lo que hizo aumentar el número de devotos. Pasaron los años y el culto al ahora llamado Señor de Milagros se propagó a todas las razas y clases sociales del Virreinato del Perú. Mira cuándo fue la primera misa del Señor de los Milagros aquí y cuándo fue su primera procesión aquí

Entre 1766 y 1771, en el gobierno del virrey Manuel Amat y Juniet, se construyó la Iglesia de las Nazarenas, adonde hasta hoy acuden miles de devotos, sobre todo en las multitudinarias procesiones del mes de octubre.

La Hermandad, las cuadrillas de fieles, las zahumadoras, el hábito morado, detentes, estampitas, la Feria Taurina y delicias gastronómicas como el turrón de Doña Pepa y la chicha morada son herencia directa del tradicional culto a la imagen del Cristo de Pachacamilla.

Y el equipo de fútbol Alianza Lima, incluso, acude con su plantel a sus recorridos procesionales y cambia su tradicional uniforme blanquiazul por la camiseta blanquimorada en sus partidos durante el mes de octubre.

Y aunque este año, debido a las singulares circunstancias que vive el país y el mundo no habrá procesión con presencia de fieles, la tecnología también se une a esta tradición, Una serie de actividades virtuales, que incluyen los tradicionales recorridos procesionales, forman parte de una programación que se es seguida por los millones de fieles del Cristo Morado alrededor del mundo.


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